Rocío Guirao-Díaz, la mujer del mundo con el músculo esternocleidomastoídeo del cuello más castigado. Los fotógrafos siempre quieren sacar en la foto su excepcional culo y su preciosa cara lo que obliga a la pobre a posar de espaldas girando al máximo la cabeza. Qué vida más perra.
En el capítulo anterior (me encanta esa frase) comentaba que ser indiferente al resultado con una mujer significa moverse en el nivel de las necesidades de autorrealización ¿Que quiere decir esta afirmación?
¿Supone eso que tener un marco de hierro exige tener inexorablemente cubiertas las necesidades de déficit? No necesariamente.
Hay casos en lo que es posible entregarse a las necesidades de autorealización sin haber cubierto las anteriores. El caso paradigmático es el del artista que malvive en la pobreza dedicado en cuerpo y alma a su obra. Pero no deja de ser un caso extremo, bastante poco común y del cual no podemos depender.
Las necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales y de autoestima están ahí y sólo un imbécil las ignoraría. Mi consejo es trabaja estas necesidades por todos los medios salvo seduciendo mujeres. Es evidente pero no está de mal decirlo: cuanto más cubiertas tengas las necesidades de déficit más fácil te será no acudir a las mujeres para cubrirlas.
¿Qué quiere decir que al seducir a las mujeres te muevas en el ámbito de las necesidades de autorrealización?
En realidad no se trata sino de un método para interiorizar fácilmente las dos creencias básicas de un buen juego interno:
A) Ten un cuadro de creencias sólido.
B) No busques validación.
Una y otra se resumen en no hacer depender tu personalidad de tu éxito con las mujeres. Suceda lo que suceda con una mujer nunca pierdes porque sigues siendo tu mismo. Esa es la esencia de la indiferencia al resultado, del marco de hierro.
¿Cómo pongo todo esto en práctica?
Vale, salgamos de la mente y entremos en la vida real.
Estás en un bar y ves a una mujer preciosa. Vas a abordarla y tienes miedo así que te quedas mirando el suelo con cara de tonto; o te pones a hablar con ella y sientes la imperiosas necesidad de obtener algún "indicador de interés" lo que te hace decir mil tonterías; o la cosa funciona pero te entran temblores en las piernas solo de pensar en mostrar interés; o... ¿tengo que enumerar todas las veces en que podemos cagarla con una mujer?
En estos casos tienes que acordarte de la pirámide de Maslow. Uno de nuestros grandes problemas es que frente a las adversidades reaccionamos en lugar de responder. Buscamos una solución rápida en lugar de centrarnos en nuestros pensamientos y sentimientos, analizando nuestros fallos como paso previo para encontrar soluciones eficaces.
La pirámide de Maslow no es sino una forma para conocer mejor tus errores y poder así solucionarlos más fácil y eficazmente. Prácticamente la totalidad de los fallos en nuestro juego interno con las mujeres pueden reconducirse a alguno de los cuatro primeros niveles de la pirámide de Maslow. Si quieres que esta teoría te sea útil cuando surja alguna complicación, en lugar de ponerte nervioso o buscar rápidamente alguna rutina milagrosa trata de ver en que escalón has caído, analiza tu juego interno y una vez que seas consciente de en que escalón estás y donde está tu fallo da una respuesta.
Realmente esto es la indiferencia frente al resultado. Sea cual sea la situación no vas a reaccionar sino apreciar la realidad y actuar según lo que tu cuadro de creencias te aconseje.
Mario di Domenico
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Artículo publicado por primera vez el 5 de junio de 2008 en:
http://mariodidomenico.blogspot.com/search/label/juego%20interno