Cuando empezamos en el mundo de la seducción todos tenemos muchas ganas de ser capaces de seducir mujeres y de tener éxito con ellas…pero a medida que el tiempo pasa nos damos cuenta de que el simple hecho de seducir mujeres no nos hace felices, eso simplemente no es suficiente. Si solo seducimos por seducir al final nos sentimos solos y vacíos por dentro. A veces mucho más de lo que estábamos antes de empezar nuestro camino como seductores.
Eso se debe a que nos estamos enfocando hacia la meta equivocada. La meta no es satisfacer nuestras necesidades con las mujeres. Nuestra verdadera meta debería ser perder esas necesidades. La verdadera meta debería ser la libertad. Pero no una libertad cualquiera, sino la libertad emocional.
No hay libertad más poderosa que la libertad emocional. Nadie tiene capacidad para quitarnos esa libertad. Esa libertad se basa en ser autónomo, en sentirse orgulloso de lo que uno es y en tener una vida plena capaz de proporcionarnos lo realmente necesario para ser felices. Siempre que las mujeres sean un complemento a esa vida plena y no una necesidad que nos martiriza, sentiremos realmente la plenitud de la vida. Si solo nos limitamos a seducir por ansiedad y para reafirmar nuestro ego, jamás estaremos a gusto. Da igual la cantidad de chicas que seduzcamos, ni lo atractivas que sean.
Un problema interno no se soluciona con una solución externa. Si ahora sentís una carencia no es por falta de mujeres, sino por una falta de libertad e independencia emocional. Si arreglamos ese problema las chicas vendrán solas a nosotros. Pero si solo nos centramos en seducir, jamás arreglaremos el verdadero problema y nos sentiremos igual de desdichados.
La seducción es como la tierra prometida. Todo el mundo os garantiza que seduciendo os vais a sentir plenos, pero no es así. Si no os sentíais plenos antes de entrar en el mundo de la seducción, tampoco os sentiréis plenos por el simple hecho de saber seducir. La plenitud solo llega cuando trabajamos nuestro Juego Interno, nuestro poder vital y conseguimos alcanzar esa libertad emocional.
Y el Juego Interno no es tener una falsa seguridad en nosotros mismos. El Juego Interno es lo que nosotros somos. El Juego Interno se basa en encontrar nuestra posición en el mundo, en querernos de una forma profunda y sin restricciones y en estar orgullosos de nuestra vida. El Juego Interno poderoso implica una completa autonomía personal, consiste en conseguir sentirse pleno y feliz sin necesidad de otros.
La libertad emocional nos libera de nuestros miedos y temores. Nos hace estar orgullosos de nosotros mismos por la nobleza de nuestros actos y por tener la conciencia limpia. Y, sobre todo nos hace ser más humanos y darle un sentido real y trascendente a las cosas que hacemos en la vida.
Debemos llegar a un punto en que cuando estemos con la gente sea porque lo deseamos y lo elegimos, no porque lo necesitemos. La libertad emocional surge de desarrollar ciertos valores superiores y de alejarse de lo mísero, lo ruin y de todo aquello que se aprovecha de la desventaja de otros.
A muchos les puede parecer que no tiene nada que ver, pero la dignidad, el honor, la compasión y la autorrealización tienen muchísimo que ver con la libertad emocional y con la capacidad para seducir mujeres. Cuánto más sólidos sean los pilares sobre los que basemos nuestra personalidad, más poderoso será nuestro marco y nuestro Juego Interno.
Basemos nuestra vida en pilares realmente sólidos. Desarrollemos nuestro sentido del honor, de cumplir la palabra, del valor, de la compasión, de la humildad, de la abundancia, del respeto, de la integridad y del amor. Y mandemos a la mierda todos esos conceptos que no hacen más que minar nuestro Juego Interno y nuestro potencial como seres humanos.
Muchos seductores hacen creer que da igual cómo seas y lo que hagas en tu vida. Para muchos basta con aprender las reglas de la seducción y nos prometen que eso te dará felicidad y resultados con las mujeres. Y no es cierto. Hay ciertos resultados que jamás se podrán conseguir con el simple hecho de aprender “teoría y práctica” de seducción.
Hay determinado tipo de chicas que jamás se sentirán atraídas por nosotros si no tenemos una vida emocional libre y generosa. Podemos elegir ser parásitos del mundo de otros o príncipes de nuestro propio mundo poderoso.
La técnica de la seducción en sí sola es inútil. La verdadera seducción se basa en cultivar una vida valiosa y poderosa. No hay mujer capaz de resistirse a una realidad realmente poderosa. Cuando eso se consigue se está por encima de cualquier seductor “técnico”.
Así que yo digo que nos olvidemos de la seducción y nos centremos en desarrollarnos nosotros. No nos centremos en aprender a vender muy bien un producto malo. Consigamos cambiarnos a nosotros mismos para que seamos un producto tan bueno y único que se venda sin necesidad de técnicas de venta que manipulen al “cliente”.
No dejemos que nos den soluciones fáciles. La vida no entiende de cosas fáciles. La prisa no tiene ningún sentido en esta vida. Démonos a nosotros mismos la oportunidad de aprender las cosas poco a poco y trabajemos con dedicación en nuestra vida. Trabajemos en nuestra vida y en lo que somos.
Seamos poderoso, seamos libres, seamos felices. Si conseguimos eso, tendremos a nuestro alrededor todas las mujeres que queramos y sin hacer esfuerzo. Y lo más importante, sabremos que están con nosotros por lo que somos y no por las técnicas que utilizamos.
Álvaro Tineo
(Cachondo Mental)
Artículo publicado originalmente en: http://www.alvarotineo.com/la-libertad-emocional-alvaro-tineo.html